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CARTAS DE AMOR DE ENRIQUE Vlll A ANA BOLENA

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La pasión de Enrique Xlll por Ana Bolena dejó un total de 17 cartas de amor, unos documentos excepcionales que manifiestan sus deseos de besarla y ofrecerle su corazón. La obsesión de Enrique por Ana , así como su deseo de engendrarle un hijo varón , le llevaron a pedir al papa  Clemente Vll la anulación del matrimonio con Catalina de Aragón. El 5 de enero de 1531, el papa escribió al rey, prohibiéndole volverse a casar y amenazándole con la excomunión. Una simple petición de anulación de un matrimonio se convirtió en «El Gran Asunto del rey», con el resultado de la caída del cardenal Wolsey, la ruptura de Inglaterra con Roma, su declaración de que «era el único protector y cabeza de la Iglesia de Inglaterra y de sus clérigos» y la ejecución de Tomás Moro, John Fisher y los monjes cartujos que se negaron a prestar el juramento de la supremacía. Y hubo boda... Enrique VIII se casó con Ana Bolena en una ceremonia secreta el 25 de enero de 1533 y el matrimonio fue de...

MARIA ANTONIETA, AMOR SECRETO

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María Antonieta fue obligada a casarse a los 14 años con el delfín de Francia, el futuro Luis XVI. Fue una boda de Estado para conseguir, a través de esta boda, estrechar los lazos entre dos países que históricamente habían sido enemigos: Austria y Francia. Entre los contrayentes no prendió la llama del amor, pero sí la del compañerismo. A María Antonieta se la tachó de promiscua, pero según muchos historiadores, su único y verdadero amor fue el conde sueco Axel de Fersen. El aristócrata conoció a María Antonieta en un fiesta a la que ella asistió de incógnita. El flechazo fue inmediato. Axel regresó a su país para regresar nuevamente a Francia en 1778. La reina no lo había olvidado. El Conde, sin embargo, no se conformó con permanecer en la corte. Partió a varios destinos militares, entre ellos participó en la Guerra de Independencia de los EE.UU. Siempre mantuvo una asidua correspondencia con María Antonieta y visitó la corte cuantas veces pudo. En las cartas de María Anton...

EDITH PIAF, LA VIE EN ROSE...

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La vida de esta cantante francesa fue movida y azarosa. Nació en una esquina de una calle parisiense, donde su madre, una mujer alcohólica, fue atendida por dos policías. La misma Edith, muchos años después acabaría como su madre, tirada en la calle. Desde muy joven, tuvo que ganarse la vida por unas monedas cantando en los cafés de París. Sin embargo, a pesar de que su vida estuvo marcada por la desdicha desde su más tierna infancia, Edith se refería a esa etapa con optimismo: "Mi vida de niña puede parecer espantosa, pero era hermosa...Pasé hambre, pasé frío, pero era libre...libre de no levantarme, de no acostarme, de emborracharme, de soñar...de esperar". Su aspecto desvalido le valió el nombre por la que se la conoce en todo el mundo, "Piaf, gorrión". La vida de la cantante quedó marcada por la muerte de su hija de dos años, que nació cuando ella tenía dieciséis años. Siguió cantando en los clubes de los barrios menos recomendables de esa época...

ANAÏS NIN Y HENRY MILLER, LIBERACIÓN SEXUAL

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A principios de 1930, Anaïs se encuentra con el escritor estadounidense Henry Miller en los suburbios de París. Ambos están casados, sin embargo esto no es obstáculo para tener una aventura amorosa. La pasión que se desata entre ellos ayuda a Anaïs a liberarse de sus ataduras religiosas y sociales. La pareja encarna las primeras premisas de la liberación sexual mientras que la correspondencia que mantienen se alimenta de fuertes declaraciones eróticas y ardientes. La relación erótico-literaria de Henry Miller, el bohemio y Anaïs Nin, la refinada, trascendió los límites del sexo, haciendo perdurar su alianza durante años, a pesar de los diferentes reveses de la vida y el inevitable distanciamiento posterior. Nunca renunciaron al intento de entenderse y explorarse, el uno a través del otro. Y fue precisamente este entendimiento mutuo lo que se convirtió en su verdadero gran amor. Correspondencia de Anaïs a Henry    Louveciennes 11 de junio de 1932 Henry: Cosas...

CARTA DE EDGAR ALLAN POE A HELEN WHITMAN

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Sarah Helen Power Whitman, fue una poetisa y ensayista estadounidense, adscrita a los movimientos trascendentalista y espiritualista. "He ap retado tu carta una y otra vez contra mis labios, dulcísima Helen,   bañado en lágrimas de alegría o de una divina desesperación. Pero yo, quien tardíamente   en tu   presencia, alardeaba sobre el poder de las palabras, ¿de qué me sirven ahora?   Yo puedo creer en la eficacia de las plegarias al  Dios de los Cielos, yo puedo   efectivamente arrodillarme humildemente, arrodillarme en esta la más formal época de   mi vida suplicando de rodillas por palabras, pero las palabras que pueda  revelarte, más vale que me permitan yacer desnudo junto a ti, mi entero corazón.  Todos los pensamientos, todas las pasiones, parecen ahora mezcladas en este único deseo   que me consume".

MODI DICTAMINUN, EL LENGUAJE DEL AMOR

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Manual epistolar de la Edad Media que enseña a escribir cartas de amor    Lo descubrieron estudiosos de la Universidad de Siena buscando textos antiguos de retórica. Lo hallaron en la Biblioteca Capitular de Verona. El texto, en latín y en pergamino, es de mediados del siglo XII. El autor es un tal Guido, clérigo probablemente de Casentino, una zona limítrofe entre las regiones de Toscana y Emilia.   Los consejos van de cómo se debe saludar por carta a la amada hasta cómo despedirse. Pero también cómo debe escribir una esposa a su marido o un amante a su amada. Se recomienda elogiar siempre la belleza y la calidad del destinatario recurriendo a comparaciones mitológicas con parejas célebres (Paris y Helena, Príamo y Tisbe), a similitudes con piedras preciosas o enviando "tantos saludos como peces hay en el mar" o "flores que trae el verano".Se debe recurrir a expresiones que indiquen la incapacidad de describir un sentimiento tan grande ("cuán ...

CARTA DE NAPOLEÓN A JOSEFINA

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Una carta apasionante y llena de reproches, escrita por Napoleón el 8 de junio de 1796, y enviada desde Milán a París, a su esposa Josefina. "No le amo en absoluto; por el contrario, le detesto, usted es una sin importancia, desgarbada, tonta Cenicienta. Usted nunca me escribe; usted no ama a su propio marido; usted sabe que placeres sus letras le dan, pero, aún así usted no le ha escrito seis líneas, informales, a las corridas! ¿Qué hace usted todo el día, señora? ¿Cuál es el asunto tan importante que no le deja tiempo para escribir a su amante devoto? ¿Qué afecto sofoca y pone a un lado el amor, el amor tierno y constante amor que usted prometió? ¿De qué clase maravillosa puede ser, qué nuevo amante reina sobre sus días, y evita darle cualquier atención a su marido? ¡Josephine, tenga cuidado! Una placentera noche, las puertas se abrirán de par en par y allí estaré. De hecho estoy muy preocupado, mi amor, por no recibir ninguna noticia de usted; escrí...